jueves, 11 de junio de 2015

ÚLTIMOS ASPECTOS A DESTACAR               
Para que no cometas mis errores. Como profesor /a de ELE, en clase…
-          No hables rápido
-          adecua tu nivel de lengua al del alumnado
-          Ajusta las actividades según el tiempo
-          Explota temas que pueden llegar a ser interesantes para el alumnado
-          muéstrate dinámico /a y alegre
-          implícate con el alumnado

-          se pragmático /a
EL CAMBIO DE ALUMNADO Y LAS CONSECUENCIAS
Mis prácticas fueron interrumpidas por el descanso navideño, cuando se volvimos de las vacaciones la clase ya no contaba con 16 alumnos sino con 30, el doble de persona. Las dimensiones cambiaron y eso trajo consecuencias: el método comunicativo se iba al “garete”. ¿Por qué?
1. El profesor no puede estar pendiente de todos los alumnos.
2. Se crean grupos entre los alumnos y siempre interactúan con los mismos.
3. Una actividad no puede ser explotada correctamente porque es imposible que hablen todos.

Una de las ventajas fue el gran número de profesores que había en esa clase: la profesora titular y tres alumnos de prácticas (incluyéndome a mí), un total de 4 personas que ayudaban y tiraban mucho del grupo para que se diese el método comunicativo. 
IMPARTICIONES DE CLASES CON MATERIAL DISEÑADO POR MI
Los 10 minutos anteriores se alargaron y el resto de clases que impartí fueron de media hora. En esta ocasión yo les ofrecía al alumnado el material que íbamos a trabajar durante ese nexo de tiempo. El material lo preparaba libremente, la profesora únicamente me decía el tema que debía tratar y durante una semana lo diseñaba y al martes siguiente lo presentaba. Realice tres tipos de secuencias diferentes:

-          la primera trataba la moda española
-          la segunda se presentaban los diferentes bailes regionales españoles
-          la tercera era la explotación de un cortometraje titulado “Doble-Check”

El diseño de las tres secuencias me resultó entretenido y en clase las actividades se llevaron a cabo de forma correcta. Primeramente, gustaron mucho al tratarse de temas actuales con lo cual el alumnado se explayó más a la hora de hablar y prestaban mucha atención. El único fallo que no permitió que las actividades fluyeran correctamente era el tiempo. Me excedí en la temporalidad de las secuencias, ninguna de las tres fueron diseñadas para media hora, si no para más. Esto hacía que yo corrieses en la impartición, que no se hablará lo suficiente, pues si lo permitía, no podría haber acabado las actividades. Ahora me digo: “es mejor hacer tres actividades bien que siete mal”. En aquel entonces pensaba: “las he diseñado todas, las hago todas; con lo bien que me han quedado”. 
IMPARTICIONES CON MANUAL
Las primeras intervenciones como profesora duraban 10 o 15 minutos y explotaba alguna actividad del cuaderno que utilizaban los alumnos para la clase. Me costó mucho hacerles hablar, porque de por sí, eran muy callados (exceptuando algún alumno, pero no es conveniente que siempre hable el mismo) y para más inri yo no me sabía sus nombres. Lo primordial en una profesora es que se debe saber muy bien los nombres de sus alumnos (no como yo) o en todo caso tener la lista de nombres cerca para diluir los espacios en blanco en que nadie contesta y cubrirlos el profesor preguntando directamente.  Otro de los problemas es cuándo acortar el tema que se está debatiendo y cuándo no cortarlo. Pero eso sí, si el tema resulta interesante para el alumnado hay que darle carrete. En relación con esto, observé que los alumnos chinos son muy chafarderos y les encanta saber sobre tu persona. Los temas que más les interesaban eran: el amor, la moda, las supersticiones (que en China tienen muchas), el fútbol o las fiestas populares. Bueno, al menos a los alumnos chinos que yo tuve.


LOS COMIENZOS

Durante las 10 primeras horas de clase mi función era observar cómo impartía las clases la profesora Lismary. Cuando las actividades requerían trabajar en grupo, mi compañera Anna y yo intentábamos resolver las dudas que se les iban presentando a lo largo de la realización de la actividad. Esto creó un vínculo entre el alumnado y las “futuras profesoras” hecho que nos facilitó las posteriores imparticiones.
LA ELECCIÓN DEL GRUPO

En las cuatro primeras asignaturas del máster de “Enseñanza de Español a Extranjeros” me explicaron qué era y por qué se hacía servir actualmente el método comunicativo para dar clases de lengua extranjera. Habituada al sistema tradicional, el nuevo método no lo acababa de encajar. Como la teoría del nuevo método (para mí) se me resistía probé con la práctica, por ello, escogí de los múltiples grupos que me ofrecían, impartir clase de comunicación y expresión oral a un grupo de 16 alumnos chinos con un nivel B1.